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Las Rías Gallegas

El rasgo más singular de la costa de Galicia es la presencia de las rías. Se trata de brazos de mar que se introducen en el continente creando un litoral recortado. En su génesis unas se vieron favorecidas por la existencia de una intensa red de fracturas de desgarre que facilitaron la penetración del mar y marcaron su diseño, caso de las Rías Baixas; otras se corresponden con la parte inferior de antiguos valles fluviales anegados, como sucede con las de Ortigueira, Ribadeo, Foz o Ferrol y, unas terceras, como la Ría de Arousa, son antiguas fosas tectónicas. Todas contienen en su interior una amplia gama de paisajes que son fruto tanto de los factores del medio natural como, de manera especial, de la labor secular de los hombres y las mujeres a lo largo de la historia.


  • Rías Baixas  ( 4 artículos )

    Las denominadas Rías Baixas, se encadenan entre Baiona y Fisterra. Son las de mayor extensión y las que de una manera uniforme se alargan de sudoeste a nordeste. Se trata de las rías de Vigo, Pontevedra, Arousa y Muros-Noia.

    Rías Baixas En su litoral recortado, los tramos de costa acantilada, rocosa y brava, se encadenan con amplios arenales a los que se puede acceder desde tierra, siguiendo la amplia red de carreteras, o desde mar, aprovechando los numerosos puertos.

    Desde el punto de vista climático hay que destacar la existencia de temperaturas suaves durante buena parte del año y la abundancia de precipitaciones a lo largo del otoño e invierno. Ello propicia el desarrollo de amplias masas forestales que rezuman verdor y que el viajero observa a primera vista.

    El territorio existente en las riberas se descompone así en extensos espacios cubiertos de árboles que se engarzan con campos de cultivo en los que los frutales, las hortalizas y los viñedos rodean aldeas, villas y ciudades generando un paisaje alegre y variado.

    A la riqueza y variedad de su medio natural hay que unirle la amplia gama de productos del mar o de la tierra, de pescados, mariscos y vinos que hacen la delicia de cualquier gastrónomo, y que se pueden degustar tanto en las ciudades más importantes, como Vigo o Pontevedra, como en las numerosas villas marineras.

    El amante del arte encontrará en las Rías Baixas numerosos lugares en los que detenerse: castros, iglesias románicas, góticas o barrocas. Pazos o magníficos museos, como los que se encuentran en Pontevedra, Vigo o Bueu, podrán ser visitados en función del tiempo de que se disponga.

    Además las fiestas y romerías que se suceden a lo largo del año, especialmente durante el verano, permitirán al visitante adentrarse en lo más profundo de las tradiciones y creencias gallegas.

  • Rias da Costa da Morte  ( 3 artículos )

    Más allá de la ría de Muros, de manera especial al norte de Fisterra, se extiende un tramo de costa brava y variada. En medio de tramos rectilíneos, en los que se encadenan amplios arenales, como Carnota, Razo, O Rostro o Baldaio, se alzan abruptos acantilados, como los de Cabo Vilán o Roncado o se abren pequeñas rías, como las de corcubión, Camariñas o Corme e Laxe. En el frente costero, muy cerca de tierra, se asientan islas como las Sisargas.

    Rias da Costa da MorteEl apelativo de Costa da Morte (Costa de la Muerte) viene del trágico hecho de que cientos de barcos encallaran en sus bajos pedregosos quedando sepultados pur sus aguas. Ello ha motivado que un río de leyendas sobre naufragios perdura en la memoria colectiva.

    En sus playas se puede encontrar todavía la soledad, teniendo un mar bravo y fuerte como testigo. Las pequeñas sierras que se alzan en la costa dan cobijo a aldeas de belleza extraordinaria que, vistas desde lontananza, semejan minúsculas motas de color pintadas en las laderas.

    El viajero que se acerque a la Costa da Morte, bien por tierra, bien por mar, se encontrará con un paisaje marcado por los contrastes. Hallará pequeñas rías o minúsculas ensenadas y amplios arenales a los que se asoman impresionantes paisajes pétreos entre los que sobresalen el Monte Pindo o los Montes de Traba; caminará por entre campos de maíz que le envuelven son su manto de verdor en los que sobresalen los hórreos, algunos de bella factura como los de Carnota, Lira o Moraime.

    Además, el amante de la naturaleza podrá admirar lagunas, protegidas por amplios complejos dunares, como las de Xuño, Traba o Baldaio, en las que su fauna y su flora las convierte en lugares privilegiados.

    Pero la Costa da Morte es también sinónimo de intensa religiosidad monopolizada por la Virgen del Carmen, en todos y cada uno de los puertos marineros, el Santo Cristo de Fisterra o la Vires da Barca, en Muxia. Folklore impregnado de ánimas en pena que deambulan sin pausa en busca del descanso eterno.

  • Golfo Ártabro  ( 3 artículos )

    Las rías de A Coruña, Betanzos, Ares y Ferrol se hallan situadas en el noroeste de Galicia. En su conjunto el sector se conoce como Golfo Ártabro, nombre proveniente de los habitantes que, antes de la llegada de los romanos, habitaban el sector (el pueblo ártabro) y del puerto que dominaba este amplio conjunto de rías, el Artabrorum Portus.

    Las rías de Golfo Ártabro, dibujan, en cierta medida, una hoja marina que se incrusta en tierra: la de Ferrol se estira ligeramente hacia el nordeste, igual que la de Ares, mientras que las de Betanzos y A Coruña lo hacen hacia el sur.

    Rías del Golfo ÁrtabroEn su conjunto constituyen una unidad socioeconómica que se asienta en las ciudades de A Coruña y Ferrol, apoyada por villas de gran tradición como Sada, Betanzos, Pontedeume, Ares, Mugardos, Fene, Neda o Narón.

    La riqueza de paisajes que surgen tanto de la presencia del mar como de la gran cantidad de ríos que desembocan en él, después de atravesar profundas gargantas, como de una dilatada historia, las convierten en lugares privilegiados para el visitante.

    La costa, por lo general baja y rocosa, se halla salpicada de numerosas playas muy bien dotadas. Las numerosas villas y aldeas que jalonan sus riberas ofrecen al visitante la posibilidad de disfrutar tanto del baño como de las visitas a numerosos centros históricos y monumentos de interés así como de degustar una variada gama de platos típicos en los que los pescados y mariscos tienen un papel primordial junto con la repostería.

    Los castillos de San Antón y Santa Cruz en la ría de A Coruña, San Felipe y A Palma en la de Ferrol; las iglesias románicas de Cambre, Bergondo o Breamo; los palacios o pazos de Meirás o Meirama; los monasterios de Caaveiro o Monfero o los conjuntos monumentales de Betanzos o Pontedeume son buenos ejemplos de la riqueza artística de las rías de este sector.

  • Rías Altas  ( 6 artículos )

    Al norte del Golfo Ártabro se encuentra un conjunto de pequeñas rías que, debido a su situación latitudinal, son consideradas como “Altas”. Las más occidentales, Cedeira, Ortigueira, O Barqueiro y Viveiro, son más amplias y presentas tramos de costa acantilada y abrupta aunque, en su interior, se abren espléndidos arenales como los de Villarrube en Cedeira, Morouzos en Ortigueira o Covas en Viveiro. Las orientales son de menor tamaño y el perfil de su costa es más suave.

    Rias AltasLos habitantes situados en estas rías han estado secularmente aislados de Santiago, centro histórico de Galicia, y de las rutas terrestres con el interior de la Península. Por ello se abrieron al mar, su salida natural, y fueron siempre puertos pesqueros, de ballenas y túnidos especialmente, y núcleos fundamentales en el comercio del lino y cáñamo con los países bálticos. Esto explica la aparición de aduana en Viveiro, en el siglo XVI y en Ribadeo, y la existencia de una escuela de pilotos en Ribadeo, durante el siglo XIX.

    La lejanía de los centros universitarios determinó la creación del centro de Estudios de Gramática en Viveiro en el siglo XVI, la denominada Escuela de Natividad, y en Ribadeo en el siglo XVIII. Villas muy celosas de sus privilegios reales todas ellas, Cedeira, Ortigueira, Viveiro y Ribadeo, tienen sus orígenes en la Edad Media.